domingo, julio 10, 2016

TUITSTORIETAS Y "GUASAPEADAS"



Twitter y  Whatsapp están invadiendo todas las esferas de la vida contemporánea. Todo se resuelve hoy de un solo tuitazo o por la vía de las “guasapeadas”




Ya se sabe que en el Diccionario de la lengua española (DLE) se ha dado plena nacionalidad idiomática a las palabras tuit, tuitear, tuitero y tuiteo. No podría decirse lo mismo de “guasap”, “guasapear”, “guasapero” y “guasapeo”, admisibles quizás, pero no siempre aceptables para algunos.  El Twitter y el Whatsapp (cuyas grafías no pueden alterarse ni adaptarse por ser marcas comerciales) funcionan actualmente como los telegramas de nuestra infancia y adolescencia, solo que su uso es un poco más amplio y, a veces, masivo, público y  hasta divertido. Ya no hay noticias que no lleguen primero por esas vías. El Papa respira y, zuás, un tuit o un “guasap”. Un funcionario público dice alguna trastada e inmediatamente consagran su metida de pata a través de alguno de estos medios o de ambos.  Mediante tuiteros y “guasapistas”, hoy todo se sabe a la velocidad del rayo. Si hay teóricos nuestros que declaran que una página web puede controlar la economía del país, por qué no creer que cualquier problema podría resolverse en un tuitear y “guasapear” de ojos.
Es cierto que el primero de ellos (Twitter) opera limitado por la fuerza de un máximo de ciento cuarenta caracteres. No obstante, eso precisamente lo hace mucho más atractivo. No podría ser tuitero quien, para anunciar un paupérrimo aumento del sueldo mínimo, pasa las cinco horas previas dando más vueltas que un perro antes de echarse. En Twitter hay que ser breve, conciso, contundente y exacto. Digamos entonces que, como ya le es imposible acudir al súper, porque no hay modo humano de entrarle ni hora posible para hacerlo, mi tía Eloína se ha dedicado a elaborar una serie de minihistorias tuiteras y “guasapeosas” marcadas precisamente por la posibilidad de relatar un cuento en unas pocas líneas. He aquí  algunas.
A fin de asegurarse de que en su viaje a Venezuela no tendrá problemas comunicacionales para seguir trayendo la comida “para tres países” que le vende al gobierno, un @comelciantepequinés Quiele pleguntal si hay en la cancillelía pelsonas que hablen mi lengua mandalina. Inmediatamente le responde @fanfarronagubernamental En este gobierno sobran funcionarios que hablan todas las lenguas por señas.
Preocupada porque —negándose a continuar “rozagante y bonita”— la única hija ha emigrado a otro país, una angustiada madre le envía su consejo más contundente mediante un guasap:
Madre Huérfana: Recuerda,  hija, estudia por allá para que luego no tengas necesidad de vender tu cuerpo.
 Hija Expatriada: Tranquila, mamá, nunca venderé mi cuerpo. Si llego a tener necesidad, solo lo alquilaré por ratos.
Una exviuda ya fallecida baja desde el cielo a visitar la tumba de quien fuera su marido y, furiosa por todo lo que le hizo en vida, lo impreca mediante un tuit privado: @difuntavengadora: Levántate y sal de ahí, perezoso, la tierra es de quien la trabaja. Camino al infierno, el cónyuge recién fallecido la mira desde la distancia y recuerda el mensaje con que —frente a la tumba— la despidió el día de su sepelio: @esposo_agradecido:  Aquí descansará mi querida esposa, Señor, recíbela con la misma alegría con que yo te la he enviado.
Esposa maracucha e hipercelosa sorprende a su marido con las manos en otra moza. Indignada por el hecho, se niega a hablarle y decide más bien asestarle un solo cuñazo tuitero:
@esposaindignada: Te vi, vergajo, malparío, falsario, agarrándole el pezón a la percusia de Mileidis.
@maridoexcusado: Error, amor, fue golpeada durante los saqueos; solo me ofrecí a revisarle un morado  en la parte centro occidental izquierda del pecho!
Pareja de jóvenes que se han conocido por la Internet desea un encuentro a ver si logran concretar algo más contundente que los besos y agarrones virtuales. Él está convencido de lo que quiere. Ella sospecha que el caballero busca lo que no se le ha perdido. El joven desea entonces precisar lo que será la hora de encuentro:
 Libidinoso Virtual: Te ruego me concretes finalmente la hora de la cita.
Precisa, como cualquier funcionario público de la actualidad, Chica Prevenida responde: Nos vemos a eso de las cuatro, o sea, tipo cuatro y alguito, mejor a las cuatro y pico en punto.
Dos desconocidos guasapean. Uno en busca de información; el otro en busca de trabajo:
Beodo Ble: Si está interesado en el empleo, quiero saber a qué se dedica usted, señor. Plumífero Desempleado: Me dedico a la escritura.
Beodo Ble: ¿Y qué escribe el caballero?
Plumífero Desempleado: Todo tipo de obras literarias, soy polígrafo. ¡Polígrafo!
Beodo Ble: Lo sospechaba, se parecen nuestras profesiones, yo ahora soy abstemio, pero antes, cuando se podía, era palígrafo.
Plumífero desempleado: ¿Palígrafo? ¿Qué oficio es ese?
Beodo Ble: En la quinta república podía echarme todo tipo de palos.


Y así transcurre la vida y la información, “enredadas” entre  tuitadas y un guasapeos.
--------------
Publicado originalmente en www.contrapunto.com ( 15 de mayo de 2016)
Imagen aportada por Contrapunto
--------------

Publicar un comentario