viernes, junio 26, 2015

Eduardo Liendo, homenajeado


Con el homenaje a Eduardo Liendo durante el recién concluido séptimo Festival de la Lectura del municipio Chacao (Caracas, 30 de abril al 10 de mayo de 2015), nos honraron también a muchos de sus lectores. Agradezco públicamente que se me haya invitado a hablar acerca de su persona y su obra. Eduardo figura entre nuestras lecturas preferidas desde que, en 1973, apareció su breve novela El mago de la cara de vidrio, cuyo personaje más relevante es el maestro Ceferino Rodríguez Quiñones.

Ceferino  estaría loco, enmanicomiado y obseso, pero también muy claro en lo que debe ser la literatura. Cuando apareció entre nosotros, todavía privaba en la narrativa de la época la premisa según la cual mientras más te entiendan eres peor escritor. Y, por supuesto, su versión contraria: serás mucho mejor apreciado —por la crítica y los congéneres— en la medida en que los lectores padezcan más para entender lo que escribes. Tanto el personaje como el autor se han suscrito desde siempre a la primera premisa. Y eso es más que obvio en las trece obras narrativas que Liendo ha publicado desde 1973 hasta 2014.

Si un lector requiere de una aparataje cognitivo como el de Superman o el Hombre nuclear para entender lo que le estás proponiendo como literatura, lo mejor será desistir y buscarse otra obra que no te haga padecer tanto. El secreto para que la mayoría de las novelas de Liendo haya tenido aceptación de público y de crítica radica precisamente en que sus textos son poco pretensiosos en rebuscamientos y torceduras. Desde la sencillez estilística, ha logrado imponerse como escritor. Memorables son Mascarada (1978), Los platos del diablo (1985), El cocodrilo rojo (1987), Si yo fuera Pedro Infante (1989), Contraespejismo (2007). También es autor de Las kuitas del hombre mosca (2005), El último fantasma (2008) y Contigo en la distancia (2014).



Los platos del diablo fue llevada al cine (1995), bajo la dirección de Thaelman Urguelles, también coautor del guión cinematográfico con el narrador y dramaturgo Edilio Peña. Actuaciones estelares de Mimí Lazo (Sindia), Gustavo Rodríguez (Ricardo Azolar) y Julio Sosa (Daniel Valencia). Novela y película tratan el problema del escritor y su circunstancia. Como en casi toda la narrativa de Liendo, nos encontramos en esa obra con el rollo del «ser el otro», en la variante del robo de una obra literaria. Se trata de la vida paralela de dos narradores y sus trayectorias cruzadas. El primero, bastante mediocre y acosado por el afán de dinero y de trascendencia, lucha incansablemente con un obsesivo complejo por la gloria. Esto lo lleva al extremo de asesinar y plagiar al otro autor (famoso, arrogante, adinerado por herencia, no por la literatura, y «pantallero»), para asumir su obra y su aureola.

Siempre he lamentado que el Premio Rómulo Gallegos no haya recaído en su momento sobre El round del olvido (2002). Con esa novela, Eduardo no solo se sacó el clavo que la tradición le había asignado como autor de «novelas breves». A mi juicio, es una narración tan extensa en páginas como intensa y corta en la lectura. Hay que ser de verdad un mago muy disciplinado para lograr un texto narrativo tan sólido, compacto y fácil de leer, sin que el autor haya sacrificado ningún recurso.  

Dado que el lema del Festival de Lectura de Chacao ha sido LEER FUTURO, en el porvenir me ubico.  Es muy posible que dentro de 26 años, si todavía vivo y me invitan de nuevo a rendir tributo a Liendo, acuda yo complacido a manifestarle que: en mayo de 2015 yo pensaba que El último fantasma fue una novela publicada antes del tiempo en que le correspondía ser conocida, pero, hoy, futuro 4 de mayo de 2041, acudo al homenaje en el que —por haber llegado a los cien años de edad y estar en pleno proceso de producción— el trigésimo tercer Festilectura Chacao ha querido de nuevo rendirle tributo. Debido a mi avanzada edad, expresaré en pocas palabras lo que sigue y jugaré con algunos de sus títulos:


«Si yo fuera Pedro Infante, no dudaría que —gracias a los presagios de una novela de Eduardo Liendo—, un nefasto personaje de la historia (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin), no solo fue El último fantasma de una época sino que, disfrazado de cocodrilo rojo, participó en El (último) round del olvido de su paso por este mundo, y bajo los efectos de un mago con Mascara(da) de hombre mosca, se convirtió en alimento de Los platos del diablo.» 

Publicado originalmente en www.contrapunto.com (10 de mayo de 2015)
Imagen aportada por www.contrapunto.com

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