domingo, abril 06, 2008

El martirio de ingresar a la universidad








En estos días he tenido una conversación con un aspirante a Bachiller. Debo confesar que su relato no hizo más que confirmar lo que siempre he pensado de las llamadas pruebas de admisión que ejecutan algunas universidades a la hora de precisar quiénes tienen las habilidades y destrezas suficientes para ingresar a sus recintos.
El chamín me contaba acerca de los horrores padecidos por él, desde que en septiembre pasado inició su quinto año de bachillerato en un instituto modesto, pero privado. Lo primero que reseña mi interlocutor es la retahíla de consejos, reclamos, premisas y regaños consecutivos provenientes de su grupo familiar.

-Te compré varios problemarios para que hagas ejercicios por las noches- le dijo la madre.

-Tienes que estudiar matemática, si no, te frunces- le ha repetido su padre cada día.

-Deja de leer tanta pendejada en Internet y dedícate a los números, es lo más pelúo- le aconsejó su hermano, ya estudiante universitario de Comunicación Social.

-Si fallas en mate, te dan “matica‘e café”- le dijo una de sus tías, que por cierto es contadora.

En fin, no hay día en que algún miembro de su familia inmediata no le haya mostrado la preocupante situación de tener que ingresar al mundo universitario nacional. A criterio de mi joven amigo, prácticamente ha tenido que seguir dos planes de estudio en paralelo. Nomás comenzó el año escolar en el liceo, su madre lo inscribió también en un instituto de esos que dictan los llamados cursos “propedéuticos” preuniversitarios, con la finalidad de que pudiera llenar los vacíos que le fueran quedando en sus estudios formales “de Matemática”. Todas sus diversiones habituales han debido entrar en un largo reposo, debido a que, en su tardía adolescencia,  la universidad se ha convertido en su única mira. Su foco exclusivo de atención, su exclusiva preocupación vital.
 Y decir universidad y números casi pareciera ser lo mismo.
Ahora en estos días, hace poco le llegó la hora decisiva, el momento en que por fin debería definirse su futuro. Las largas colas de las preinscripciones han culminado en la asistencia a distintas pruebas internas de admisión. Y lo que ellas significan.
El chico describe contextos que paran los pelos. Hileras de muchachas y muchachos atemorizados, nerviosos, pálidos, algunos francamente aterrorizados, parecían ir al patíbulo y no a una simple prueba de admisión. Eso me relata. Y detrás de ellos, multitudes de padres y madres dispersos por todos los espacios de las universidades, con unos rostros de preocupación parecidos a los de los familiares cuando despiden a soldados y “soldadas” que se marchan a la guerra. Tristes, apesadumbrados y seguros de que muchos de ellos no regresarán con vida o volverán todos maltrechos.
Sin decir nada de los aprestos relativos a “primeros auxilios” que rondaban por esos ambientes.

-Pero igual salí clavado, profesor, como me dijeron que cada respuesta mala anula dos buenas, dejé todo lo de “mate” en blanco. No me gusta esa vaina y si las respondía seguro me fusilaban peor.

Como docente universitario, no he sido ajeno a la situación descrita por mi joven amigo. Y, más allá de lo que se ha discutido sobre las pruebas de ingreso a las universidades, he llegado a preguntarme si será normal esa pavorosa y terrorífica situación en que para algunos se ha convertido dicha actividad. En los tiempos en que yo debía asistir como jurado a estas “olimpíadas académicas”, también fui testigo de desmayos, diarreas incontenibles, bajadas o subidas de tensión, descompensaciones y otros males ocasionados por el pavor que genera en la persona saber que se está jugando su futuro frente a unos cincuenta o sesenta ítems y que dicho asunto será resuelto en las dos o tres horas en que debe desarrollar aquello. Y ya sabemos que ese terror está muy vinculado al hecho de que lo que más temen los aspirantes es fallar en lo que tiene que ver con las llamadas “habilidades cuantitativas”. Si vamos a lo esencial, también la parte correspondiente a “conocimientos” depende de cálculos y más cálculos.
Lo digo porque, de verdad, en el calor de la disputa sobre estos asuntos de “inclusión” /“exclusión”, me he preguntado varias veces si no será la terrofilia generada alrededor de Pitágoras uno de los factores que más ha incidido en que las pruebas de admisión se hayan convertido en “el coco” de algunos aspirantes a bachilleres y en el fetiche de reconocidos universitarios. Desde dentro de las universidades estamos en la obligación de preguntarnos muchas cosas frente a este fenómeno y de aceptar que, nos guste o no, tal y como han venido administrándose, algunas pruebas de admisión sí son excluyentes y limitativas. Su propia filosofía así lo determina.
En tales casos, el destino depende de unos percentiles y cortes. Todo gira alrededor de una cifra.
Durante algún tiempo estuve implicado en esto de los modelos de pruebas y también me llegué a plantear más de una vez el asunto relacionado con la presencia abrumadora de la matemática y todo lo relativo a la resolución de problemas en esos sistemas de medición. Aún a riesgo de que se me malinterprete, parece obvio que ha existido una corriente cultural y un paradigma científico que tiene a la matemática como el eje fundamental del universo. Si al salir del bachillerato no tienes habilidades de esas que se denominan “cuantitativas” casi pasas a ser considerado un “guateperro”, como suele decirse en el oriente del país. A juzgar por lo que rige a eso que se denomina las “ciencias duras”, todo el universo pareciera girar en torno de ecuaciones, teoremas, productos notables, números binarios, propiedades, funciones trigonométricas, raíces cuadradas, etc.
Y eso, a mi parecer, ha incidido en las pruebas, en su diseño, en sus contenidos y en su operatividad.
No es un azar publicitario que buena parte de los institutos que dictan los tan “productivos” propedéuticos lleven precisamente nombres que suenan y resuenan en el universo de los números: Newton, Galileo, Gauss, Leibniz, Kepler, Volta, Einsten... Tampoco lo es que el mayor porcentaje de ejercicios contenidos en esos instrumentos de evaluación impliquen habilidades y destrezas relacionadas con procesamientos matemáticos (directos o indirectos). Hasta algunos ítems vinculados al manejo de “habilidades verbales” y “espaciales” tienen que ver con eso.
De las varias pruebas que llegué a evaluar alguna vez, muy pocas estaban relacionadas, por ejemplo, con procesos relativos a otros fenómenos, si se quiere más cualitativos, pero también humanos, como la reflexión, la opinión, la argumentación, el ambiente, la vida comunitaria, la actitud crítica, las comunicaciones, entre otros. A mi juicio también muy importantes si los relacionamos con algunas carreras universitarias existentes o futuras.
No quiero decir con ello que deba erradicarse la “mate” -como la llaman los estudiantes- de toda prueba de admisión. Es obvio que hay carreras en las que no se puede obviar ese renglón. Sin embargo, tampoco estoy seguro de que el mundo gire exclusivamente todo en torno de esa sola y única disciplina que, si bien es auxiliar indiscutible de muchas ciencias, no es propiamente La ciencia. Y que me disculpen mis colegas matemáticos.
Tampoco estoy seguro de que un bachiller que falle en alguna prueba no pueda llegar a ser un buen profesional, incluso en alguna carrera que tenga los dígitos como eje fundamental. Una diarrea originada por la terrofilia que rodea estos ambientes puede ser la causa de que el respondiente confunda circunstancialmente a Pitágoras con Calígula.

18 comentarios:

Atenea dijo...

Tienes raz�n, padrino. La hipertrofia de la parte del cerebro que gobierna los n�meros dejando de lado el lenguaje, los valores, la comprensi�n lectora, los intereses, las habilidades la actitud de perseverancia, la responsabilidad har�a de un chamo un ser incompleto. Creo, adem�s, que una situaci�n de examen en el inmaduro estado de la adolescencia no deber�a decidir el futuro de alguien. Sin embargo, de alguna manera hay que encontrar a los mejores. �No ser� mejor transformar la prueba en un proped�utico que al final establecer� igualmente qui�nes son los m�s capaces con menos trauma?

Anónimo dijo...

Genial como siempre...
No solo te transforman en una pesadilla el hecho de tener que saber matemàtica, no se preocupan ni siquiera a enseñarte a escribir, como redactar o simplemente el gusto de la lectura, es todo una obligaciòn...

Gustavo J. Mata dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gustavo J. Mata dijo...

Luis, concuerdo en que la capacidad de usar el lenguaje escrito es central. En Física muchas veces nos encontramos que los estudiantes no pueden entender los problemas porque simplemente no saben leer.

Pero como dijo Galileo: il libro della natura è scritto in linguaggio matematico. Un cierto grado de habilidad matemática es esencial en las carreras que tienen que ver con las ciencias naturales y con la tecnología. Y por supuesto también lo es en aquellas de naturaleza cuantitativa, como la economía.

Anónimo dijo...

viejo, y usted se olvidó de la literatura? Esto de sociólogo jocoso no le queda bien...

Anónimo dijo...

Saludos Profesor.

Esto me recuerda cuando presenté la Prueba de Aptitud Académica (¿todavía existe eso?) y recuerdo que la parte verbal era bastante ambigua, por decir lo menos. Ponían cosas tipo:
Bonito es sinónimo de:
a)bello b)hermoso c)lindo d)precioso

Evidentemente cualquiera (o todas) las opciones podría ser correcta, pero sólo una lo era... y vaya Usted a saber cuál era. De modo que todo se reducía a "tirarla a pegar" y pedirle a Dios pegarla.
Al menos con la "mate" el dolor de cabeza es menor, porque en la ciencia las cosas son o no son.

Saludos
Alberto Quero

Joseba Azkarate dijo...

Estimado profesor Luis: después de leer algunos de los comentarios aquí contenidos, en los que se demuestra la poca capacidad lectora de "los comentadores", no tengo más que resaltar la gran agudeza de su planteamiento acerca de una formación más integral (a pesar de lo desprestigiado del término) en nuestra educación superior, ya que seguimos cargando con la jerarquización impuesta a las ciencias en el siglo XVIII.
Excelente "duda melódica"

Gramita dijo...

Mi apreciado profesor Luis: Una vez más me maravilla su habilidad verbal en la interpretación de ese asunto sobre las pruebas de admisión. Creo que a pesar de las debilidades denotadas en estas pruebas, es mejor aplicarlas. Este último comentario obedece al hecho de que en la institución de educación superior donde trabajo decidieron, de un "guamazo", eliminar las pruebas de admisión, y simplemente entra todo aspirante que tenga los documentos requeridos y con eso basta. El resultado ha sido "terrible" por el bajo rendimiento académico de estos estudiantes... y es altamente comprobable lo equivocado de esta decisión de suprimir la pruebas internas.
Patricia C.

Anónimo dijo...

Profesor luis: a raíz de mi desgracia del NO poder ingresar a una universidad nacional de Perú, después de haber postulado 3 veces consecutivas, emprendi un viaje en internet en busca del..¿Qué hago ahora?,¿Por qué no ingreso? y demás preguntas. En verdad es bastante frustrante el no poder ingresar despues de haber estudiado 1 año entero todos los temas del prospecto; y ya estoy bn cansadita de postular y postular y no ingresar..¿Qué debo hacer?

ReynaLdo dijo...

acabo de terminar el 5to de secundaria no saben la presion que uno siente.. si bueno tus padres te dicen ..que elijas la carrera que mas te guste y agrade pero cual es la q me gusta digo yo..... me gusto este blgog pienso como el q lo escribio saludos .

elias dijo...

bueno es cierto todo lo ven matematica deberia ser equitativo..de verdad tmb acabe 5 y ahora tengo q pensar en que posutlar mis viejo me quieren mandar de frente a la misma pre de la universidad del callao ..pero por lo que escuchado es competencia puxa pero ojala tenga suerte y eso que no domino matematicas pero intentare bueno les dejo mi msn para haber que consejos me puedan dar gracias de todas maneras

Carlos dijo...

hola profesor..!!
este año postulare a la san marcos sera mi primera vez que lo hare.. mi hermano menor ingreso a una universidad privada y todo mi familia se pone contra a mi sobre todo mi padre que, dice que ser universitario es ser mejor ..mmmm..ps si de hecho ingreso a la universidad me sentire tan orgullo de poder hacerlo y hacerlo yo SOLO.

Anónimo dijo...

Hola ps yo en reladidad ya voy como 3 veces postulando a la misma universidad sin éxito alguno, alguno me podria dar algun consejo ya que al llegar el dia del examen y al entrara al aula me agarran unas mocaderas incontrolables, mas bien llamadas alergias que impiden que desarrolle el examen con exito ps gracias de antemano

Anónimo dijo...

Hola solo quiero decir que yo e postulado una vez y espero con esto que e leido me dee animo para en la segunda vez que postule yo ingrese a la universisdad .. gracias.

Anónimo dijo...

bueno yo igual que el comentario anterior postule una vez para derecho en san marcos y por la "matemática" me falto 0,7 puntos para ingresar e la facultad de psicología jájá bueno se necesita harta matemática para esa profesión bueno saludos ...

jean marco brito dijo...

le doy toda la razon mi querido profesor...esas pruebas internas es un monopolio que jode al que mas necesita,yo presente en la universidad de carabobo 3 veces para ingresar a estudiar derecho y nada que pude lograrlo la unica forma que lo ubiera logrado era sacando de mi bolsillo 8 millones en aquela epoca y de igual forma tenia que hacer el mismo procedimiento con la diferencia que yo si quedaria seleccionado por pagar el dinero.y le soy honesto si lo ubiera tenido yo los pago. actualmente estoy cursando el ultimo semestre de derecho en la tan famosa y criticada U.B.V. Universidad Bolivariana de Venezuela.y comentare algo el ser un buen profesional depende de uno mismo del empeño en querer nutrirse dia a dia de conocimiento,no importa de que universiadad seas egresado el empeño lo coloca uno mismo.saludos atodos.

Luis Barrera Linares dijo...


Quiero agradecer profundamente a todos los comentaristas sus palabras (halagatorias o disidentes). También deseo expresar mi gratitud a los muchos aspirantes desesperanzados que, desde la publicación de esta duda, me han escrito a mi correo electrónico.
Al particular comentarista "anónimo" del 19-04-2008, que "gentilmente" me llama "sociólogo jocoso" y que supone que, al opinar sobre esto, me he olvidado de la literatura, debo manifestarle que este no es un asunto exclusivo de la "sociología", que supongo es su profesión. Mi estimado amigo, a veces la sociología es tan "seria" como foto de héroe impresa en papel moneda. Por eso pocos la entienden y muchos menos la practican como debe ser. Mi tía Eloína se graduó de socióloga en la UCV, en los años sesenta, y ha terminado vendiendo loteraía de animalitos.

Cristian dijo...

El hecho de entrar a la universidad es un gran cambio desde todo punto de vista. En lo propio tuve que aprender matemática ya que lo necesitaba para el examen de ingreso y por eso fueron varios meses preparando y practicando mucho